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… ¡Y que viva la música! ... |
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Me he dado cuenta que diariamente tengo una o dos riñas con mis compañeros, todas inician con un comentario sarcástico sobre un autor particular cuya música molesta, y, quien es partidario del tipo en cuestión, responde con una nueva ofensiva generalmente sobre un músico del gusto del oponente, son tantos y tan diversos los tipos de melodías tratadas que me hizo pensar en el poder que ejerce esta tan tergiversada arte considerada maldita por el mismo Platón al verla como una sinfonía alienante a la verdad del mundo. Ejemplo de ello son las masas que se estremecían por todo el planeta cuando Jhon Lennon lanzaba un beso al aire o cuando Jimmy Hendrix hacía que las cuerdas de su guitarra se aflojasen con sus labios o el ¡Totales! De Gustavo Ceratti. Un ruido que zumba al unísono en los tímpanos del artista humeante en la tarima le indicaba que sus ganancias serían mayores al final de la jornada, aún con la arpía de su representante quien saca la calculadora y multiplica por 10. Con todo ese poder en sus manos podrían las leyendas de la música, e incluso aquellos cuyo “Single” fue un hit radial y desaparecieron en el cliché de sus compositores; (pues hoy en día solo hay que tener bonita cara o un baile hipnótico para llegar a la cima, por la voz, se encarga el técnico de sonido.) liderar una elite que revolucione el mundo; pero mi idea ya había sido llevada a cabo en un punto secreto en el desierto de Arizona en los Estados Unidos hace aproximadamente diez años, los grandes artistas de la música de la época se reunieron en una mesa redonda de un salón blindado a varios metros bajo la tierra; el tema a discutir fue: Propuestas y planes de acción para la paz en el mundo. Los gobiernos tenían sus esperanzas puestas en esta asamblea pues la situación era apremiante y era el pueblo el total culpable; así que había que encontrar la manera de mantenerle controlado en honor a sus ídolos.
Los archivos secretos llegaron a mis manos y aquí les presento el sumario de lo acontecido allí: Día uno. Se hizo la respectiva presentación de los integrantes del comité en el siguiente orden de ideas: Cabeza de equipo y moderador de la reunión: Bob Nesta Marley, asignado por su capacidad para “suavizar” conflictos internos y su lealtad a la humanidad. Experto en conflicto armado: 2pac, asignado por su experiencia sobre asuntos de violencia bilateral. Perito en conflictos intrafamiliares y de juventudes: Kurt Donald Cobain, aunque su presencia se tenía en duda fue vital que hiciese parte del simposio al ser versado en asuntos como la perdida de los valores fraternales y sobre manifestaciones de la temprana edad. Teórico en temas Teológicos y raciales: Aunque no quiso dar a conocer su nombre, todos en el cenáculo lo conocían como el Marilyn Manson, considerado todo un ilustrado en debates de carácter religioso y social. En temas de carácter psico-sexuales honró con su presencia a Freddie Mércury, quien es pilar de la educación de carácter pasional del ser humano. Este día además de presentarse los asistentes, no hubo gran entusiasmo ideológico con relación al problema. Día dos La mañana comenzó con algunos inconvenientes organizacionales, así, los lentes de Kurt desaparecieron durante la noche; pero “MM” (nombre que de cariño le asignaron a Marilyn) los encontró en la habitación de 2pac; junto con el cinturón de Mercury. Se esperó que el líder de grupo tomase partido en esto pero Marley aún seguía durmiendo o eso parecía. Cuando todos los participantes se dispusieron en la mesa, a cada uno se les entregó un documento espedido por la ONU en el que se estudiaba punto a punto la problemática social, política y militar de la tierra. Marley dio el primer paso del día al decir, textualmente: “Here’s just an ilution, pray, for JAH forgiven” Al leer la portada del documento, el tipo “MM” apoyado por 2pac arremetieron a esta afirmación alegando la inexistencia del tal JAH, no transcribo las palabras mencionadas pues son de carácter maduro. Mercury se acercó a Marley y le susurró al oído su apoyo condicional además de sugerirle un cambio de peinado. Kurt era el único sumido en la lectura del documento; tres horas después cerró el paquete y en una actitud sabia rompió la carta y dejó el recinto. Día tres. No hubo muchos progresos (o tan siquiera cambios) en el tema; pero se les exigió a cada artista dar, por lo menos, una idea concluyente: Comenzó Mercury quien gritó a todo pulmón: “I am the champion” y retornó a la tumba; “MM” rugió un “¡Thank you Arizona!” y tomó un vuelo a San Francisco, 2pac sugirió: “Give me a gun, and I shoot the war” y se dirigió al Bronx a resolver algunos negocios pendientes, Kurt se atrevió a decir “Smeel like teen axe” y se dirigió a los brazos de su amada (hija) por último Bob Nesta Marley sólo se limitó a decir “I need my pimp!” Con todo esto he pensado que definitivamente si nosotros mismos ni siquiera podemos compartir una misma estética donde lo bello sea solo lo estéticamente elaborado, y no un gusto subjetivo del fuero individual; nos es imposible resolver un conflicto tan complejo, como la paz, cuando ni siquiera tenemos una única definición de lo que ella es (fuera de lo que repiten los libros), la variedad nunca es mala, (dependiendo de lo que entendamos por maldad) pero es un factor limitante para la vida misma, sobre todo cuando uno quiere imponer su ley. Realmente prefiero que nosotros discutamos sobre los ídolos de la música, a que ellos decidan sobre nosotros, y aunque sé que feliz “perreará” toda su vida, que Morfeo algún día se tatuará 182 veces, y que yo jamás dejaré de apuntar mi meñique e índice al cielo, prefiero discutir por siempre a dejar morir la opinión. Problemas complejos tienen soluciones fáciles (pero decisiones difíciles de tomar)
Akita Inú
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